Ens ha arribat a les mans aquest fragment de la mirada opulenta de Romà Gubern:
… retornemos al origen de la representación icónica como sustituto analógico del sujeto u objeto ausente. Tal función aparece cristalinamente descrita en una hermosa leyenda griega que pretende explicar el origen de la pintura y ofrece ya claves precisas acerca de su función imitativa, sustitutiva y, por ende, mágica. La leyenda narra cómo un joven pastor trazó sobre una roca, con un pedazo de carbón, la silueta de su amada proyectada en sombra por los rayos del sol. Este mítico pastor, supuesto inventor de la pintura, efectuó con su gesto un acto de reproducción imitativa casi prefotográfico, porque la imagen obtenida era una especie de facsímil del cuerpo de su amada, pero era a la vez una operación de magia, ya que le permitía gozar de la presencia de su amada durante su ausencia. Con este antecedente no ha de extrañarnos que en latín arcaico imago significara primero /aparición/, /fantasma y /sombra, antes de convertirse en /copia, /imitación/ y/ reproducción/. El parentesco entre imago y magus y magicus no necesita ser subrayado. La imagen no es más que un ectoplasma gráfico de producción humana.
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ens l’envia: Matilde C. Cortés
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